Hace un año tuve un muy mal día. No había dormido nada por estudiar para un examen muy difícil y cuando llegué al salón el profesor dijo que no lo iba a tomar hasta la próxima semana, me enojé muchísimo. Caminé un buen rato para llegar a una librería en el centro y no tenían las cosas que necesitaba para la universidad, me enojé de nuevo. Cuando llegué a mi casa mis papás estaban peleando y mi hermano menor se había comido mi comida, para esa hora el enojo ya se había convertido en tristeza por un muy mal día. Sólo quería dormir para levantarme temprano al día siguiente, bañarme, y buscar lo que necesitaba en otra librería. Me moría de hambre y pensé que en mucho tiempo no había tenido un día tan malo como ese.
Cuando ya me iba a dormir decidí que entraría al messenger un rato a ver si me distraía con algo o alguien.
Le conté a un amigo al que quería mucho todo lo que me había pasado y él, en lugar de burlarse de todo como siempre hacía, me pasó el video que puse arriba. Alvin y las ardillas nunca me gustaron pero desde ese día, cuando me sentía mal escuchaba esa canción y recordaba lo bien que me hizo sentir ese día que alguien tuviera un detalle conmigo.
El tiempo ha pasado y las cosas cambiaron. Mi buen amigo y yo peleamos por cosas insignificantes y por otras con importancia. Creo que le dimos demasiada seriedad a algunas tonterías y todo se fue al tacho. Quizá fue lo mejor porque en el fondo éramos muy distintos y nunca ibamos a ser lo que el otro quería que sea.
Hoy alguien me hizo recordarlo después de mucho tiempo y me puse a pensar en que, en esas épocas él era importante para mí y creo que yo lo era para él y me dio pena que todo haya terminado así pero ya no hay nada que hacer.
Y como no quiero recordarlo con tristeza o enojo, escuché esa canción porque le agradezco los buenos días que pasamos juntos y los malos días en que él me saco una sonrisa cuando pensé que nadie podría hacerlo.
blog comments powered by Disqus ← Previous Post